PARTE 2 — EL TRAIDOR MÁS CERCANO

El hombre del abrigo color camel era Marcus Bell.

Mi mano derecha.

Mi mejor amigo desde hacía diecisiete años.

El hombre que había recibido una bala por mí durante una emboscada en los muelles.

Y el padrino que Claire y yo habíamos elegido para nuestros futuros hijos.

Miré nuevamente el botón ensangrentado.

Harlan & Sons.

No podía ser una coincidencia.

Pero tampoco podía condenar a Marcus únicamente por una pieza de ropa.

—Doctora Porter —pregunté—, ¿quién encontró a mi esposa?

—Su ama de llaves, Margaret Ellis. Fue ella quien llamó a emergencias.

—Necesito hablar con ella.

Rachel me observó seriamente.

—Señor Hale, su esposa necesita protección médica, no una guerra.

Aquellas palabras me golpearon.

Porque tenía razón.

Durante años había resuelto mis problemas con amenazas, dinero y hombres armados.

Pero esta vez la persona que amaba estaba indefensa en una cama de hospital.

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