El silencio cayó sobre la sala.
—¿Sigue trabajando para ustedes? —preguntó nuestra abogada.
Alejandro asintió lentamente.
—Sí.
La abogada cerró la carpeta.
—Entonces debemos actuar con cuidado. No vamos a acusar públicamente a nadie sin verificar las pruebas. Entregaremos los documentos a las autoridades y pediremos que investiguen la posible participación de todos los implicados.
Aquella misma tarde, presentamos la información ante las autoridades competentes.
No hubo una detención inmediata ni una confesión espectacular.
La realidad fue mucho más lenta.
Hubo entrevistas.
Hubo peritajes.
Hubo documentos que debían autenticarse y testimonios que debían contrastarse.
Pero, por primera vez, el caso de Lucía dejó de ser un expediente olvidado.
Y comenzó a convertirse en una investigación real.
La verdad detrás de los veinte años
Meses después, los investigadores lograron reconstruir una parte importante de lo sucedido.
La noche de su desaparición, Lucía había escuchado accidentalmente una conversación entre varios adultos relacionada con documentos financieros y terrenos de construcción.