PARTE 2: La anciana sin hogar tenía la marca de nacimiento de mi hermana desaparecida… y mi marido sabía algo que podía destruir nuestras vidas

—No quiero que me pidas perdón para sentirte mejor. Quiero que hagas lo correcto.

Asintió.

—Voy a entregar todos los documentos a la abogada. Cooperaré con cualquier investigación. Si mi empresa se ve afectada, asumiré las consecuencias.

Lo observé durante un largo momento.

—Eso es lo mínimo que puedes hacer.

Alejandro bajó la cabeza.

—Lo sé.

Aquella noche dormimos en habitaciones separadas.

No sabía si nuestro matrimonio sobreviviría.

Pero por primera vez en mucho tiempo, no estaba dispuesta a sacrificar la verdad para conservar una vida cómoda.

La mujer que apareció en nuestra puerta

Tres semanas después, Lucía había comenzado a recuperar algunos recuerdos.

No todos eran felices.

A veces despertaba gritando. Otras veces se quedaba mirando una fotografía durante horas, intentando recordar un lugar.

Los médicos nos explicaron que la memoria no siempre regresa de forma ordenada. Algunas imágenes podían ser fragmentarias, confusas o estar mezcladas con emociones intensas.

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