PARTE 2 — LA TRAICIÓN DE RENATA

Sentí que el pasado regresaba de golpe.

Mauricio había sido mi mejor amigo.

Hasta que descubrí irregularidades financieras y terminé nuestra sociedad.

Desde entonces no habíamos vuelto a hablar.

—¿Qué relación tiene con Renata? —pregunté.

Daniel señaló otra página.

—Parece que mantienen negocios juntos desde antes de que ella te conociera.

Me quedé inmóvil.

Renata no había aparecido casualmente en mi vida.

Alguien había preparado nuestro encuentro.

Pero la revelación más dolorosa llegó al día siguiente.

Marisol pidió hablar conmigo.

—Señor Alejandro, hay algo que nunca me atreví a contarle.

La observé preocupado.

—¿Qué ocurre?

Sacó una fotografía de su bolsillo.

Mostraba a mi difunta esposa, Isabel, sentada en un jardín junto a una mujer joven.

Reconocí inmediatamente a Renata.

Sentí que el aire desaparecía de mis pulmones.

—¿Isabel conocía a Renata?

Marisol asintió.

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