Mariana negó suavemente con la cabeza.
—Usted todavía tenía una vida por delante.
El anciano sonrió.
—Y ahora tengo una razón más para aprovecharla.
En ese momento, Alejandro entró en la habitación con una carpeta.
Su rostro mostraba cansancio, pero también una determinación que Mariana no había visto antes.
—Papá, tenemos noticias.
El anciano se incorporó un poco.
—¿Qué ha ocurrido?
Alejandro colocó los documentos sobre la mesa.
—Nuestros abogados encontraron pruebas de que Ricardo utilizó documentos falsificados para transferir tus propiedades. También identificaron movimientos bancarios que respaldan tu denuncia.
El anciano palideció.
—¿Estás seguro?
—Los peritos han encontrado indicios sólidos. Ya hemos presentado la documentación correspondiente ante las autoridades y estamos colaborando con la investigación.
Mariana observó a ambos en silencio.
Alejandro continuó:
—No puedo prometerte cuánto tardará el proceso ni cuál será el resultado. Pero ya no tendrás que enfrentarte a esto solo.