Se Enamoró De Ella Con Una Sudadera Vieja, Y Tres Años Después Le Demostró Que El Amor Verdadero No Se Puede Comprar

Lucía rio mientras él se arrodillaba frente a ella para colocarle el anillo.

Cuando se puso de pie, ella lo abrazó con tanta fuerza que Alejandro soltó una carcajada emocionada.

Y entonces se besaron.

No hubo aplausos.

No hubo cámaras.

Solo el aroma a canela, el ruido de la cafetera y una pareja que había encontrado algo mucho más valioso que la perfección.

Habían encontrado un lugar donde podían ser ellos mismos.

### Capítulo 10. La boda más inesperada de la Ciudad de México

Seis meses después, Lucía y Alejandro se casaron en un jardín rodeado de árboles.

La ceremonia fue pequeña.

Asistieron familiares, amigos, algunos compañeros de la escuela y varios miembros del equipo de Rivera Global.

Carla fue la dama de honor.

Y pasó los primeros diez minutos llorando antes de que comenzara la ceremonia.

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