—Mariana, hija…
—No me llames hija.
Se detuvo.
—Yo no sabía que iban a hacerle daño.
—Entonces explícame tu mensaje.
Teresa comenzó a llorar.
Según declaró, la noche anterior había escuchado una discusión entre Ricardo y Vanessa.
Vanessa decía que no estaba dispuesta a seguir criando a Mateo como si no tuviera padre.
Ricardo respondió que al día siguiente ocurriría algo que cambiaría todo.
Teresa sospechó que pretendían llevarse a Sofía o provocar un escándalo para presionarme.
Por eso me escribió.
—¿Y por qué no me dijiste lo que escuchaste? —pregunté.
—Porque pensé que iba a perder a mi hijo.
Me quedé mirándola.
—¿Preferiste arriesgar a mi hija para que tu hijo no tuviera problemas?
Bajó la cabeza.
—Yo no pensé…
—Ese fue tu problema, Teresa. Nunca pensaste en Sofía como una niña a la que debías proteger. Solo pensabas en Ricardo.