Daniel cerró la carpeta.
—Y, después de revisar el trabajo que Christopher ha realizado durante los últimos años, creemos que merece una conversación.
Gavin levantó la cabeza de golpe.
—¿Han revisado su trabajo?
—Sí —respondió Daniel—. La propuesta que preparó para nuestra campaña era excelente. La hemos visto. De hecho, era una de las razones por las que habíamos aceptado reunirnos con esta agencia.
Sentí que el corazón empezaba a latirme con fuerza.
Mi trabajo.
Los fines de semana que había sacrificado. Las noches que había pasado perfeccionando campañas. Las ideas que había defendido cuando nadie más creía en ellas.
Por primera vez aquella mañana, alguien hablaba de mi trabajo sin reducirme a la hora en que había llegado.
Margaret me apretó la mano.
—Christopher, ¿le gustaría acompañarnos a tomar un café? Quiero escuchar su versión de la propuesta y conocer sus ideas. Sin presiones.