No porque haya dejado de echarla de menos.
Sino porque, por un breve instante, siento que la mujer que me enseñó a mirar más allá de una enfermedad sigue ayudándome a cuidar de los demás.
Alicia solo estuvo tres días conmigo como esposa. Pero me dejó una lección que llevaré conmigo toda la vida: no siempre podemos añadir días a la vida de alguien, pero podemos intentar añadir amor a los días que tenemos.