Pero no fue eso lo que me dejó sin aliento.
Debajo de la fotografía había una pequeña prueba de embarazo.
Me quedé mirando aquellas dos líneas durante varios segundos, incapaz de comprender lo que estaba viendo.
—¿Qué significa esto? —pregunté, levantando la mirada hacia la hermana de Alicia.
Se llamaba Sofía. Tenía los ojos enrojecidos por el llanto y apretaba un pañuelo entre las manos.
—Lucas, por favor, lee la carta antes de hacerme ninguna pregunta.
Mis dedos temblaban cuando abrí el sobre.
La primera línea decía:
«Mi querido esposo: si estás leyendo esto, significa que ya no puedo explicártelo mirándote a los ojos. Y eso me rompe el corazón más que cualquier otra cosa».