TRES AÑOS DESPUÉS DEL DIVORCIO, MI EXMARIDO ME ENCONTRÓ BAJO LA LLUVIA… Y DESCUBRIÓ LA CICATRIZ QUE LE HABÍA OCULTADO

Una tarde entró desesperado en mi oficina buscando una caja con muestras extraviadas.

La encontré en diez minutos.

Al día siguiente apareció con una pequeña maceta.

—Es un jazmín —dijo—. Para agradecerte.

—¿Y cómo se cuida?

—Con paciencia.

—Entonces será mejor que te lo lleves. No tengo demasiada.

Sonrió.

Volvió a la semana siguiente con instrucciones escritas a mano.

Después regresó para comprobar que la planta seguía viva.

Y un mes más tarde me invitó a cenar.

Nuestra relación fue sencilla al principio.

Comíamos en restaurantes baratos. Caminábamos por la ciudad. Él me hablaba de raíces, semillas y microorganismos como si estuviera describiendo aventuras extraordinarias.

Yo le contaba historias de la gente que pasaba por la oficina.

Cuando nos casamos, no teníamos dinero para una boda elegante.

Celebramos una ceremonia pequeña, con Daniel y su esposa entre los invitados.

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