TRES AÑOS DESPUÉS DEL DIVORCIO, MI EXMARIDO ME ENCONTRÓ BAJO LA LLUVIA… Y DESCUBRIÓ LA CICATRIZ QUE LE HABÍA OCULTADO

PARTE 2

Me quedé mirando la fotografía durante varios minutos.

No necesitaba darle la vuelta para reconocerla.

Había sido tomada en el antiguo invernadero experimental de la universidad, la noche del 17 de noviembre, tres años atrás.

Recordaba el olor a tierra mojada, el cristal rompiéndose sobre nuestras cabezas y el calor insoportable de las llamas.

Recordaba también la última frase de Daniel Suárez.

—Xia, no dejes que destruyan las pruebas.

Daniel tenía cuarenta y dos años, una hija de nueve y una forma peculiar de reírse cuando estaba nervioso. Era técnico de laboratorio, no profesor ni investigador famoso. Su nombre jamás aparecía en las publicaciones científicas, aunque era él quien mantenía funcionando los sistemas de riego, iluminación y temperatura de los invernaderos.

Había sido amigo mío mucho antes de que yo conociera a Liang.

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