Iván miró el maletín.
Luego miró a Jessi.
—No soy un peón.
Jessi sostuvo su mirada.
—Precisamente por eso te elegí.
Empujó la carpeta hacia él.
—Durante los últimos seis meses, alguien ha estado filtrando información de mis reuniones privadas. Mis competidores conocen decisiones antes que mi propio consejo.
Iván hojeó los documentos.
—¿Y sospechas de alguien de tu familia?
—No lo sospecho.
Jessi sacó una fotografía.
En ella aparecía un hombre entrando en el estacionamiento privado de Sterling & Vance.
—Lo sé.
Iván reconoció el rostro.
—¿Tu hermano?
—Mi primo. Y lleva tres años intentando conseguir mi puesto.
Jessi caminó lentamente hasta la ventana.
—Hace dos semanas ocurrió el accidente que todos creyeron fortuito.
Iván levantó la mirada.