EL NUEVO DIRECTOR ME DEGRADÓ EL PRIMER DÍA… Y ESA MISMA NOCHE APARECIÓ EN MI CASA COMO MI CITA A CIEGAS

Al pasar junto al pasillo, escuché a un residente mencionar una posible disección de aorta.

Me detuve instintivamente.

Era exactamente el tipo de emergencia que había tratado durante años.

Pero ya no pertenecía al equipo quirúrgico.

El residente me vio.

—Doctora Salazar, necesitamos localizar al cirujano cardiovascular de guardia.

—¿Dónde está?

—En otra intervención urgente.

Miré el monitor que mostraba los datos del paciente.

La situación era crítica.

—Activen inmediatamente el protocolo de cirugía cardiovascular y avisen a Anestesia, Perfusión y al intensivista de guardia —le dije—. No se queden esperando una llamada.

—¿Puede venir a valorarlo?

Dudé.

No tenía prohibido ejercer la medicina, pero seguía apartada de las funciones quirúrgicas mientras se investigaba mi caso.

—Voy a comunicarlo a la dirección médica.

Llamé a Adrián.

Le expliqué la situación en menos de treinta segundos.

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