PARTE 2: EL REGALO QUE DEJÓ A TODOS SIN PALABRAS
Elena se quedó mirando el interior de la enorme caja. Tenía los ojos muy abiertos y las manos le temblaban.
Dentro había quince pequeños paquetes, cuidadosamente envueltos, y una carpeta negra colocada encima de todos ellos.
—¿Qué significa esto, Chloe? —preguntó con la voz quebrada—. ¿Es una broma?
Mi hija mayor permaneció tranquila. Llevaba un precioso vestido blanco y sostenía un micrófono entre las manos.
—No, mamá. Es un regalo. Después de todo, hoy es un día especial. Quería darte algo que llevas quince años sin recibir.
Elena tragó saliva.
—¿Y qué se supone que es?
Chloe sacó la carpeta negra y se la entregó.
—La verdad.
Un murmullo recorrió el salón.
Yo no entendía lo que estaba pasando. Miré a mis otras cinco hijas. Todas estaban de pie junto a la mesa principal, observando a su madre con una serenidad que me sorprendió.