Parte 2: LA CARTA ESCONDIDA TRAS EL CUADRO Y EL TESORO QUE CAMBIÓ PARA SIEMPRE EL DESTINO DE ANA

Ana respiró profundamente antes de desplegar la vieja carta.

El papel estaba amarillento y quebradizo.

La tinta apenas conservaba su color.

Comenzó a leer en voz baja.

“A quien encuentre este lugar:”

“Si estás leyendo estas palabras, significa que esta casa ha sobrevivido más tiempo que yo.”

Sus manos empezaron a temblar.

“Mi nombre es Esteban Morales. Durante la guerra escondí aquí todo lo que mi familia pudo salvar. Oro, joyas, dinero y los títulos de unas tierras que jamás recuperamos.”

Ana levantó la vista hacia el pequeño escondite.

Todo seguía allí.

“Si alguno de mis descendientes regresa algún día con pruebas de quién es, entrégale este tesoro.”

Hizo una pausa.

Luego leyó la última parte.

“Pero si nadie vuelve antes de que pasen cincuenta años, considéralo un regalo para quien haya devuelto la vida a esta casa.”

Ana sintió un nudo en la garganta.

Miró la fecha.

La carta

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