Aquella noche comprendí que mi padre había cometido el mismo error por amor.
—No volverás a pasar por esto solo —le prometí.
Él asintió lentamente.
Después me miró con una expresión que jamás olvidaré.
—Hay algo más, Lucía. Daniel no vino solo la primera vez.
—¿Quién estaba con él?
Mi padre respiró hondo.
—Alguien que tú conoces desde hace mucho tiempo.
Antes de que pudiera preguntarle nada más, llamaron a la puerta.
Era mi compañera de investigación.
Traía los resultados preliminares del análisis de la memoria USB.
Entre los archivos recuperados había una grabación de audio.
Duraba apenas siete minutos.
La voz de Daniel se escuchaba con claridad.
Y la segunda voz pertenecía a alguien que yo jamás habría esperado oír en aquella historia.
Mi antiguo mentor.
El inspector que me había enseñado a investigar, que me había acompañado en mis primeras operaciones y que había pronunciado un discurso en el funeral de mi hermano.