—Necesito preguntarle algo. ¿Marco le entregó dinero recientemente?
María recordó la carta.
—¿Por qué quiere saberlo?
La mujer bajó la mirada.
—Porque su hijo está en problemas.
Elena explicó que la tienda de Marco llevaba meses acumulando deudas.
Su esposa, Patricia, había solicitado préstamos utilizando documentos empresariales.
Pero había algo todavía más preocupante.
—Encontré transferencias hacia una cuenta que no pertenece a la empresa —susurró Elena—. Y su nuera aparece como beneficiaria.
María sintió un escalofrío.
—¿Marco lo sabe?
—Lo descubrió hace dos semanas.
—Entonces, ¿por qué no hace nada?
Elena respiró profundamente.
—Porque Patricia lo está amenazando.
Aquella noche María apenas pudo dormir.
Recordó la expresión de su hijo cuando abrió la puerta.
Sus ojos cansados.
Su voz apagada.
La manera en que miró a Patricia antes de entregarle el arroz.
No había sido desprecio.
Había sido miedo.