No era una furgoneta.
Eran 4 vehículos negros.
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Y el primero acababa de detenerse frente a la casa.
PARTE 2
Beatriz, Ernesto y Nuria, la hermanastra de Lucía, habían llegado minutos antes para exigirle que firmara una autorización de venta “como regalo de despedida”. Al ver los 4 todoterrenos, pensaron que eran compradores de madera.
Del primero bajó un hombre de unos 60 años, traje gris y carpeta de cuero. Ernesto se quedó inmóvil.
Era Álvaro Serrano, presidente de una de las mayores compañías forestales de España.
Pero caminó directamente hacia Mateo.
—Señor Robles, el consejo está reunido. Los bancos han aceptado la operación. Solo falta su firma.
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Beatriz soltó una risa nerviosa.
Otros hombres bajaron de los vehículos. Uno sacó un traje cubierto con una funda. Otro entregó a Mateo una tableta con el logotipo de Grupo Robles Verde.
Nuria buscó el nombre en el móvil.