Volteó otra fotografía.
Esta vez aparecía un automóvil destrozado.
—Daniela sobrevivió, pero existe la posibilidad de que no vuelva a caminar.
Sentí que el aire desaparecía de la habitación.
—¿Fernanda provocó esto?
—Hay algo peor.
Sacó una memoria USB y la dejó junto a mi mano.
—Tus padres no vinieron a pedirte dinero únicamente para salvar a Fernanda.
Conectó la memoria a mi computadora.
Apareció un archivo de video.
Reconocí inmediatamente el auto de mi hermana.
Pero cuando el investigador puso el cursor sobre “REPRODUCIR”, me sujetó la muñeca.
—Antes de que veas esto, tienes que saber algo. El dinero que quieren que entregues está relacionado con Daniela… pero también con lo que tus padres hicieron usando tu identidad hace diecinueve años.
Me quedé helada.
—Eso es imposible.
Él negó lentamente.
—No, Mariana. Y cuando veas quién aparece en este video después del accidente, vas a entender por qué regresaron por ti precisamente ahora.