AQUÍ ESTÁ EL VIEJO VESTIDO VERDE QUE SE BURLARON… HASTA QUE LA NOVIA DETUVO LA BODA Y DIJO: “NADIE SE MUEVE HASTA QUE SU MADRE SE PARA A MI LADO”

Tan adulto.

Tan diferente del niño que alguna vez había corrido por el mercado detrás de mí.

Me llevé una mano a la boca para contener las lágrimas.

En ese momento, Marco giró la cabeza hacia las últimas filas.

Nuestros ojos se encontraron.

Su sonrisa se hizo más grande.

Me saludó discretamente con la mano.

Yo levanté la mía y le devolví el gesto.

No quería que supiera que estaba a punto de llorar.

No quería arruinarle aquel día con mis inseguridades.

La música cambió.

Las puertas de la iglesia volvieron a abrirse.

Y entonces apareció Lara.

Llevaba un vestido blanco precioso, con un velo delicado que caía suavemente sobre sus hombros. Su padre la acompañaba del brazo. Las flores que llevaba entre las manos parecían recién recogidas de un jardín.

Todos se volvieron para mirarla.

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