PARTE 2: LOS PRIMEROS MESES
Durante los primeros seis meses de matrimonio, Clara cumplió con cada “orden” de Don Baste.
Le limpiaba los pies cada noche.
Le preparaba la comida.
Le acomodaba las almohadas.
Le leía el periódico en voz alta.
Y él…
Él la probaba.
Constantemente.
—Clara, tráeme el postre. Aunque ya cené.
—Clara, mis pies están fríos. Masajéalos.
—Clara, no me gusta este vestido. Cámbiatelo.
Y Clara obedecía.
Sin quejarse.
Sin llorar.
Sin mostrar disgusto.
Pero lo que Don Baste no esperaba…
Era lo que Clara hacía cuando creía que él dormía.
Una noche, lo encontró “roncando” en su silla de ruedas.
Se acercó con cuidado.
Y le acomodó la manta sobre las piernas.
Le besó la frente suavemente.
Y susurró:
—Pobrecito. Sé que duele cargar con todo esto. Pero no estás solo. Yo estoy aquí.
Don Baste no dormía.
Y esas palabras…
Esas palabras le atravesaron el corazón como una flecha.
Porque nadie, en treinta y cinco años de vida, le había hablado con esa ternura.
Ni su madre.
Ni sus amigos.
Ni sus amantes.
Nadie.
PARTE 3: EL CAMBIO
Con el tiempo, algo empezó a cambiar en la mansión.
Don Baste dejó de darle órdenes crueles.
Empezó a pedirle cosas… con “por favor”.
—Clara, ¿podrías traerme agua, por favor?
—Clara, si no tienes prisa, ¿te sentarías conmigo un rato?
Y Clara, sorprendida, se sentaba.
Hablaban.
Él le contaba de su infancia.
De cómo su padre lo había abandonado.
De cómo su primera novia lo había dejado por “ser demasiado feo.”
De cómo había construido su imperio para que nadie pudiera humillarlo nunca más.
Clara lo escuchaba.
Sin juzgar.
Sin lástima.
Solo con comprensión.
Una tarde, mientras leía para él en la terraza, Don Baste dijo algo que la hizo llorar:
—Clara… eres la primera persona que me trata como si fuera humano.
Ella lo miró.
Con los ojos llenos de lágrimas.
—Don Baste, usted es humano. Y merece ser tratado como tal.
Él apartó la mirada.
Porque no quería que ella viera cómo sus ojos también se llenaban de lágrimas.
PARTE 4: LA NOCHE ANTES DEL ANIVERSARIO
Se acercaba el primer aniversario de bodas.
Clara estaba nerviosa.