PART 2 ; La carta escondida en el sobre

No lo hizo en un restaurante costoso.

Ni frente a decenas de invitados.

Ni durante una fiesta organizada para impresionar a sus socios.

Lo hizo una mañana de domingo, en el jardín, mientras Sofía intentaba enseñar al Señor Oreja a llevar una pequeña mochila.

Alejandro se acercó a Valeria con una caja en la mano.

Ella lo miró con sospecha.

—¿Qué hiciste?

Él soltó una risa nerviosa.

—¿Por qué supones que hice algo?

—Porque tienes esa expresión que pones cuando intentas convencerme de que no has organizado algo complicado.

Alejandro se arrodilló.

Valeria se quedó inmóvil.

—Valeria Morales, cuando te invité a cenar por primera vez, no sabía que terminarías convirtiéndote en una de las personas más importantes de mi vida.

Abrió la caja.

Dentro había un anillo sencillo, elegante, sin piedras exageradas.

—No puedo prometerte que nunca tendremos problemas. Ni que sabré siempre qué decir. Ni que el dolor desaparecerá para siempre.

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