❤️ ELLA FUE A PAGAR LA DEUDA DE SU PADRE FALLECIDO, PERO EL MILLONARIO VIUDO LE ABRIÓ LA PUERTA CON UNA NIÑA EN BRAZOS Y LE DIJO TRES PALABRAS QUE CAMBIARON SU VIDA PARA SIEMPRE
La cena terminó casi a las nueve de la noche.
Sofía llevaba diez minutos intentando convencer a Valeria de que su conejo de peluche necesitaba una revisión médica urgente.
—Se llama Señor Orejas —explicó la niña, colocando al muñeco sobre la mesa—. Pero perdió una oreja, así que ahora se llama Señor Oreja.
—Es un cambio de identidad bastante importante —respondió Valeria con seriedad.
—Por eso necesita una doctora.
—¿Y por qué no un veterinario?
Sofía abrió los ojos.
—Porque los veterinarios atienden animales de verdad. El Señor Oreja es especial.
Valeria se llevó una mano al pecho.
—Tienes toda la razón. Debí haberlo pensado.