PART 2 ; La carta escondida en el sobre

Valeria lo observó.

No era una promesa grandiosa.

Era una respuesta práctica.

Y, precisamente por eso, significaba mucho.

—Gracias —susurró.

Alejandro extendió la mano, pero no la tomó hasta que ella entrelazó sus dedos con los suyos.

Permanecieron juntos bajo el cielo nocturno.

No hubo un beso de película.

No hubo música.

Solo dos personas que habían aprendido, cada una a su manera, que amar no debía significar renunciar a la propia libertad.

Capítulo 11. La mujer que regresó para reclamar el pasado

La felicidad, sin embargo, no llegó sin dificultades.

Unas semanas después, apareció una mujer llamada Beatriz Salgado.

Era una antigua socia de Alejandro y había participado en algunos proyectos de la empresa antes de la muerte de Elena.

Solicitó una reunión con él.

Valeria no supo de qué hablaron, pero notó que Alejandro salió del despacho mucho más serio de lo habitual.

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