PART 2 ; La carta escondida en el sobre

Ella no apartó los ojos de él.

—Alejandro…

—No espero que me respondas ahora. Ni quiero que sientas que me debes algo por el trabajo, por la fundación o por lo que ocurrió con nuestros padres.

Su voz se volvió más suave.

—Solo necesitaba decirte que me estoy enamorando de ti.

El silencio que siguió fue largo.

Valeria sintió miedo.

No del hombre que tenía delante.

Sino de la posibilidad de volver a perderse dentro de una historia que no supiera cómo manejar.

—Yo también siento algo por ti —admitió finalmente—. Pero necesito ir despacio.

Alejandro asintió.

—Lo entiendo.

—Y necesito saber que, si algún día esto no funciona, no voy a perder mi trabajo ni mi independencia.

Él respondió sin vacilar.

—Tu puesto en la fundación no depende de nuestra relación. Si algún día decidimos intentarlo, estableceremos límites claros para que ambos podamos trabajar con tranquilidad.

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