
“Mi mejor amiga de 37 años me pidió que nos tomáramos una ÚLTIMA foto juntas durante las vacaciones, como amigas. Cuando le pregunté por qué decía ‘última’, sonrió y respondió: ‘Porque mañana descubrirás quién soy realmente…’”
Cuando la verdad sale a la luz años después, empiezas a cuestionar no solo a las personas que te rodean, sino también tus propios recuerdos. Porque te das cuenta de que, mientras tú amabas y confiabas sinceramente en alguien, esa persona sonreía a tu lado ocultando un secreto capaz de destruir toda tu vida.
Susan y yo éramos amigas desde que teníamos siete años.
Crecimos en el mismo pequeño pueblo, viajábamos en el mismo autobús escolar, nos sentábamos en el mismo pupitre y hacíamos prácticamente todo juntas. Cuando me enamoré por primera vez, Susan fue la primera persona a quien se lo conté. Cuando sus padres se divorciaron, pasó semanas durmiendo en nuestra casa.
Nuestras madres solían bromear diciendo que éramos más hermanas que amigas.
Los años pasaron.
Entonces dijo una frase que todavía no puedo olvidar.
—Mañana descubrirás quién he sido realmente en tu vida.
El resto de la historia está en los comentarios 
