TRABAJÉ EN DOS EMPLEOS PARA QUE MI ESPOSO SE CONVIRTIERA EN MÉDICO… Y EL DÍA DE SU GRADUACIÓN ME ENTREGÓ EL DIVORCIO. PERO SU COMPAÑERO ME REVELÓ ALGO QUE LO CAMBIÓ TODO.

Sobre su escritorio había varios documentos, impresos bancarios y una copia de un contrato que yo nunca había visto.

—Este documento aparece asociado a una cuenta que se utilizó durante el último año de tu matrimonio —explicó—. La transferencia de ciento veinte mil pesos salió de una cuenta compartida y terminó en una empresa que ofrece servicios de administración a clínicas privadas.

Miré el nombre de la empresa.

No lo reconocí.

—¿Santiago tenía alguna relación con ella?

—Eso es lo que estamos tratando de establecer.

Mariana me mostró una segunda hoja.

Era una copia de un correo electrónico.

El remitente era Santiago.

El destinatario, una persona cuyo nombre aparecía en el registro de la empresa.

El mensaje decía:

«Necesito que el movimiento quede registrado antes de la fecha de cierre. No quiero que aparezca como un gasto personal cuando se revisen las cuentas».

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