—Papá, espero que esto sea importante. Tengo una reunión mañana temprano.
Entonces vio a su madre llorando.
Después vio a Ricardo.
Y finalmente me vio a mí.
Su expresión cambió.
—¿Qué está pasando?
Deslicé una carpeta sobre la mesa.
Dentro estaban las transferencias, los registros bancarios y los documentos de Inversiones del Valle.
Alejandro no necesitó leerlos todos.
Bastó con ver el nombre de la empresa.
—¿De dónde sacaste esto? —preguntó.
No respondí.
—Papá, puedo explicarlo.
—Eso espero.
Se sentó lentamente.
—La empresa tenía problemas de liquidez. Hice unas operaciones y necesitaba capital para cubrir unas obligaciones. Mamá me ayudó porque sabía que estaba en una situación complicada.
—¿Qué obligaciones?
Alejandro se frotó las manos.
—Deudas.
—¿Qué clase de deudas?
Guardó silencio.
—¿Cuánto debes?
Finalmente levantó la mirada.
—Catorce millones de pesos.
Valeria comenzó a sollozar.
Yo sentí un dolor distinto a la rabia.