Ella cerró la puerta y se acercó.
—Hisham está muy preocupado por ti. Creo que deberías dejar de hablar con tu abuelo. Está llenándote la cabeza de ideas.
La miré tranquilamente.
—¿Por qué te preocupa tanto lo que yo recuerde?
Dina palideció.
—No sé de qué estás hablando.
—Entonces explícame por qué llevas tres años viviendo con mi marido como si fueras su esposa.
Su expresión cambió por completo.
Durante unos segundos, ninguna de las dos habló.
Finalmente, Dina soltó una risa nerviosa.
—Tú no recuerdas nada. No tienes pruebas.
—Eso es lo que creías.
Dina retrocedió un paso.
—Escúchame, Yasmine. Las cosas no son como piensas. Hisham me prometió que se divorciaría de ti. Me dijo que tu abuelo nunca te permitiría dirigir la empresa y que, cuando tú ya no pudieras hacerlo, nosotros podríamos quedarnos con todo.