—Entonces dime qué pasó.
Mi mamá abrió una conversación y buscó un archivo.
—Antes de que regresaras, logré guardar esto porque tuve miedo de que lo borraran.
Presionó la pantalla.
Era un video.
Y cuando reconocí quién aparecía acercándose a mi madre, comprendí que lo ocurrido en aquella casa era mucho peor de lo que había imaginado…
El video comenzó a reproducirse.
Y antes de que pudiera entender lo que estaba viendo, escuché a Rodrigo golpear el portón de la casa.
—¡Daniela! ¡Abre ahora mismo!
Mi mamá se estremeció.
Yo bajé el volumen del celular.
—Mamá, mírame. Aquí estás segura.
Elena respiró hondo y volvió a señalar la pantalla.
—No lo detengas. Necesitas verlo completo.
El video había sido grabado desde su habitación en nuestra antigua casa. La imagen estaba inclinada porque mi mamá había dejado el teléfono escondido entre unos libros.