—¡Yo no he publicado ese anuncio! ¡Alguien está utilizando mi fotografía sin mi permiso!
El hombre guardó silencio durante unos segundos.
—Señora, no sé qué está pasando en su vida, pero su perfil tiene reseñas de clientes. Incluso hay una publicación de hace tres días en la que usted supuestamente agradece a los hombres que confían en sus servicios.
Me tapé la boca.
—Eso es imposible.
—Pues entonces debería averiguar quién está detrás de todo esto.
Colgó.
Me quedé sentada en el sofá, mirando la pantalla del teléfono. Mi fotografía, mi nombre y mi edad estaban allí, expuestos ante desconocidos. Debajo aparecían comentarios de hombres que hablaban de mí como si me conocieran.