Volví antes a casa y encontré a mi mamá enferma cocinando con mis gemelos en brazos… mientras mi esposo y su madre descansaban como si ella fuera su sirvienta

—Precisamente.

Me di la vuelta.

Pero antes de llegar al elevador, dijo algo.

—Hay algo que no sabes de la casa de enfrente.

Me detuve.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué quieres decir?

Rodrigo se acercó.

—Yo sabía que existía.

Lo miré incrédula.

—Eso es mentira.

—No sabía que ya estaba totalmente pagada. Pero sabía que la habías comprado.

—¿Cómo?

Rodrigo sonrió sin alegría.

—Porque encontré unos documentos hace casi un año.

Todo mi cuerpo se tensó.

—¿Qué documentos?

—Los de tu abuela.

Ahí comprendí que aquello podía ser todavía más profundo.

Mi abuela me había dejado el pequeño departamento que posteriormente vendí para comprar aquella casa.

Pero también me había dejado una caja cerrada con documentos familiares que yo nunca había revisado completamente.

La guardaba en una caja de seguridad.

O eso creía.

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