Volví antes a casa y encontré a mi mamá enferma cocinando con mis gemelos en brazos… mientras mi esposo y su madre descansaban como si ella fuera su sirvienta

—No sabes lo que estás haciendo.

—Entonces explícamelo.

—No por teléfono.

—Qué conveniente.

Colgué.

Elena me tocó el brazo.

—Hay otro archivo.

Volteé lentamente.

—¿Otro?

—Sí.

Esta vez no era un video.

Era una fotografía.

Mostraba varios documentos extendidos sobre la mesa del comedor.

Reconocí el membrete de una institución bancaria.

También aparecía una copia de mi credencial de elector.

—¿De dónde salió eso?

—Lo encontré hace dos noches —dijo Elena—. Beatriz me pidió que limpiara el comedor. Ellos habían salido. Vi los papeles y les tomé una foto.

Amplié la imagen.

Había una solicitud de crédito.

El monto me hizo sentir náuseas.

$1,850,000 pesos.

Y junto al nombre de Rodrigo aparecía el mío.

—Yo jamás solicité esto.

Mi mamá señaló otra parte de la fotografía.

Había una firma.

Parecida a la mía.

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