Sin saco.
La corbata guardada en el bolsillo.
Los ojos rojos.
Frente a él había una memoria USB y una carpeta amarilla.
—Apaga tu teléfono —dijo.
—Primero dime qué está pasando.
—Apágalo.
Lo hice.
Daniel respiró profundamente.
—Hace cinco meses, Rodrigo comenzó a mover contratos a una empresa nueva.
—¿Qué empresa?
Empujó una hoja hacia mí.
DESARROLLOS NORTE DIGITAL, S.A.P.I. DE C.V.
No reconocí el nombre.
—¿Quiénes son los accionistas?
Daniel me miró.
—Fernanda Salgado tiene el 35%.
Sentí un nudo en el estómago.
—¿Y Rodrigo?
—No aparece directamente.
—¿Entonces?
Daniel señaló otro nombre.
Inversiones RP.
—Una sociedad controlada por alguien de su familia.
—¿Su mamá?
Daniel no respondió.
No hacía falta.
Seguí leyendo.
Grupo Alcázar estaba pagando “servicios de consultoría estratégica” a aquella empresa.
Más de 18 millones de pesos en cinco meses.
—¿Rodrigo está sacando dinero de la compañía?