LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

Sentí que las piernas me fallaban.

Por fin.

Después de tres años, tenía delante la posibilidad de demostrar que no era un ladrón.

Pero mi padre todavía no había terminado.

—Hay otra cosa, Santiago.

—¿Qué?

Me miró con una tristeza que nunca olvidaré.

—La persona que inició todo esto no fue Mauricio.

Ramírez levantó la cabeza.

—¿Quién fue?

Mi padre tardó unos segundos en responder.

—Verónica.

Capítulo 7. La verdad detrás de las firmas

Mi padre nos contó que Verónica había comenzado a trabajar en la administración de la empresa varios años después de casarse con él.

Al principio parecía dedicada, organizada y prudente. Ayudó a modernizar algunos procedimientos y convenció a mi padre de que era necesario digitalizar la contabilidad.

Fue entonces cuando empezó a tener acceso a los sistemas financieros.

Mauricio, que arrastraba enormes deudas por las apuestas, comenzó a colaborar con ella.

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