Mauricio cerró la carpeta.
—Que Roberto intentara deshacerse de ti antes de que cumplieras dieciocho años y pudieras acceder directamente a la herencia.
Sentí un escalofrío.
—¿Quiere decir que mi padre me echó por la herencia?
—No puedo afirmar que esa fuera su única motivación. Pero la fecha de tu expulsión y los intentos recientes de Roberto por bloquear la entrega del testamento son circunstancias que tendremos que investigar.
Miré mi teléfono.
Tenía tres llamadas perdidas de un número desconocido.
Y un mensaje.
Era de mi padre.
«Regresa a casa. Tenemos que hablar».
Lo leí dos veces.
Nueve días antes me había dicho que me las arreglara solo.
Ahora, de pronto, quería que regresara.
Le mostré el mensaje a Mauricio.
El abogado no sonrió.
—No contestes todavía. Primero vamos a asegurarnos de que tengas dónde dormir esta noche y de que los documentos estén protegidos.