Parte 2: La firma que destruyó todas las mentiras de mi padre

El asesor sonrió ligeramente.

—Tu abuelo habría entendido esa respuesta.

No supe si era cierto.

Pero, por primera vez, no necesitaba que nadie me confirmara que estaba haciendo lo correcto.

Parte 12: El lugar donde dormí nueve noches

Dos años después de que mi padre me echara de casa, regresé al restaurante donde había conocido a Mauricio.

No iba a buscar comida.

Iba a recordar.

El local había cambiado un poco. Habían pintado la entrada de otro color y colocado nuevas mesas en la terraza.

Pero la calle seguía siendo la misma.

Me estacioné a unos metros.

Mi Nissan Tsuru ya no era el mismo coche averiado que me había dejado tirado aquella noche. Lo había reparado y seguía utilizándolo para desplazarme por Guadalajara.

No era un vehículo lujoso.

Pero me había llevado a la escuela, a mis trabajos y a las reuniones donde había comenzado una vida nueva.

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