Dentro había una copia de una fotografía antigua.
Joaquín aparecía frente a su primer almacén.
En la parte posterior había escrito:
«Las cosas importantes no siempre comienzan con grandes cantidades de dinero. A veces comienzan con una decisión pequeña y la voluntad de cumplirla».
Me guardé la fotografía en el bolsillo.
Ese día comprendí que había terminado algo más que la preparatoria.
Había conseguido llegar hasta allí a pesar de todo lo que había sucedido.
Y lo había hecho sin abandonar la persona que quería ser.
Después de graduarme, me matriculé en una universidad para estudiar administración y finanzas.
No porque necesitara un título para demostrar que merecía mi herencia.
Sino porque quería entender el mundo en el que había terminado involucrado.
Continué aprendiendo sobre Grupo Salgado, con asesoría independiente y sin asumir responsabilidades ejecutivas para las que todavía no estaba preparado.