Quería saber la verdad.
Entonces Mauricio sacó un último expediente.
—Este es el motivo por el que tu abuelo pidió una auditoría antes de morir.
La carpeta contenía registros financieros de Grupo Salgado.
Varias transferencias habían sido realizadas desde cuentas de la empresa a sociedades vinculadas con personas cercanas a mi padre.
Algunas estaban justificadas como servicios de consultoría.
Otras aparecían como préstamos.
Varias carecían de documentación suficiente.
—¿Cuánto dinero falta? —pregunté.
Mauricio no apartó la mirada de los papeles.
—Todavía no tenemos una cifra definitiva. El equipo contable está reconstruyendo los movimientos de varios años. Lo que sí sabemos es que tu abuelo sospechaba que una parte importante del patrimonio empresarial había sido utilizada de forma irregular.
Sentí un frío distinto al de la noche anterior.
—¿Y mis cincuenta y ocho mil pesos?
El abogado guardó silencio unos segundos.