Sin embargo, significaba que Ricardo no podía disponer libremente de la casa como había pretendido.
Al salir, Patricia me tomó suavemente del brazo.
—Has hecho lo correcto. Ahora debemos continuar el procedimiento y dejar que se determinen las responsabilidades de cada persona.
Miré hacia las escaleras del edificio.
Ricardo estaba allí, esperándome.
—Mariana, por favor. Necesito hablar contigo.