Y ahora descubríamos que el automóvil involucrado también estaba relacionado con aquella celebración.
—Rebecca… —susurré—. Necesito saber toda la verdad.
Mi abogada me tomó la mano.
—La conoceremos. Pero debemos esperar a que las pruebas hablen.
Entonces sacó una última hoja.
—Hay algo más.
La miré.
—El conductor aseguró que después del accidente llamó a la persona que había solicitado la entrega.
Sentí un escalofrío.
—¿A Olivia?
Rebecca asintió.
—¿Y qué dijo ella?
Mi abogada guardó silencio.
Después leyó una frase de la declaración.
«NO LLAMES A ALEXANDER. NO QUIERO QUE SE ARRUINE MI CUMPLEAÑOS».
Me quedé completamente inmóvil.
Durante varios segundos no pude respirar.
—¿Olivia sabía que habían atropellado a una niña?
Rebecca respondió cuidadosamente:
—El conductor afirma que le comunicó que había ocurrido un accidente grave. Todavía debemos establecer qué información recibió exactamente.