Cinco médicos iban a dar de alta a una niña que seguía llorando cuando vi que señalaba un punto del pie que nadie había examinado. Mientras ellos cerraban el caso, ella ni siquiera podía apoyarlo. “Mañana estarás delante de dirección, y tendrás suerte si sigues llevando ese uniforme.” Sujeté la barandilla, frené el alta y pedí otra prueba; horas después, un registro de medicación reveló algo mucho peor. –

Tenía el rostro completamente distinto.

Buscó a Salcedo, después a Lucía.

Y dijo:

—Necesitamos hablar de ese pie ahora mismo.

PARTE 2

La nueva prueba mostró una fractura desplazada en el 5.º metatarsiano que la primera proyección no había revelado correctamente.

Alba estaba a punto de volver a casa con una inmovilización pensada para un esguince.

Lucía no celebró haber acertado. Solo miró a la niña y sintió un escalofrío al imaginar qué habría ocurrido si hubiese guardado silencio.

Salcedo, en cambio, recibió el resultado con una expresión fría.

Antes de marcharse, se acercó a Lucía.

—Has ganado hoy. No confundas eso con saber más que los demás.

Al día siguiente, Lucía cumplió la promesa que había hecho a Alba y fue a verla antes incluso de empezar su turno. La encontró dibujando sobre la cama mientras Álvaro dormía torcido en una silla.

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