La Nota Oculta En El Yeso De Emiliano Reveló Quién Era Daniel-thuytram

Entró caminando junto a Verónica.

En la mano izquierda cargaba un cuaderno escolar.

En la derecha, la que todos habíamos temido perder, sostenía un papel doblado.

Me lo entregó.

—No está escondido —dijo.

Lo abrí.

Era una hoja limpia.

Sin humedad.

Sin sangre.

Sin olor a podredumbre.

Había escrito con letra grande:

“Ya no necesito esconder notas.”

Lo miré.

—¿Quieres que me la quede?

Negó.

—No. Sólo quería que la leyera.

Se la devolví.

Emiliano dobló el papel y lo guardó en su cuaderno.

La primera nota había tenido que sobrevivir dentro de un yeso sucio para conseguir que alguien escuchara.

La segunda podía volver con él a casa.

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