El Mensaje de Mauricio Llegó Antes de Que Yo Le Contara la Verdad-thuytram

—Sí —respondí—. La dejamos como siempre.

La doctora no me dijo qué significaba eso.

Solamente reiteró que yo no debía regresar a manipular el aparato por mi cuenta si sentía que hacerlo podía ponerme en riesgo o destruir información importante.

Entonces recordé algo.

Tres meses antes, cuando Mauricio instaló la lámpara, me había pedido mi teléfono para conectar el dispositivo a la red del departamento.

Yo estaba preparando la cena.

Le di mi celular desbloqueado.

Él tardó casi veinte minutos.

Cuando me lo devolvió, dijo que la aplicación era complicada.

Después me explicó que yo no necesitaba instalarla porque él podía revisar la temperatura y el sueño desde su cuenta.

En aquel momento me pareció práctico.

Ahora aquella conveniencia tenía otro significado.

—Yo nunca tuve acceso a la aplicación —le dije a la doctora.

Ella tomó nota de esa información sin sacar conclusiones frente a Valeria.

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