El magistrado lo leyó.
Su rostro cambió por completo.
Luego levantó la vista hacia Don Chema.
—Señor Hernández, acaba de surgir una prueba relacionada con un delito ocurrido hace veinticuatro años.
Sofía se puso de pie.
—¿Qué prueba?
El juez guardó silencio durante unos segundos.
Finalmente respondió:
—Una grabación en la que el director Robles confiesa quién ordenó desaparecer a Sofía… y quién provocó realmente la muerte del hijo de Don Chema.
El anciano soltó un gemido desgarrador.
Sus hijas lo abrazaron.
Y Sofía comprendió que el robo de 850.000 pesos era apenas la superficie de una venganza que había comenzado mucho antes de su nacimiento.