No hubo detenciones.
No hubo una sentencia instantánea.
Hubo algo más realista: una familia que por fin dejó de esconder los hechos y empezó a afrontarlos.
Parte 9. La decisión de mis padres
Durante los días siguientes, Joaquín y Pilar se tomaron tiempo para decidir cómo querían vivir.
Les ofrecí varias alternativas.
Podían quedarse en su casa con ayuda doméstica y adaptaciones para que mi padre no tuviera que realizar trabajos pesados.
Podían trasladarse a una vivienda más pequeña, sin escaleras, cerca de los servicios médicos.
O podían venir a Madrid y vivir cerca de mí.
No impuse ninguna opción.
Una tarde, después de hablarlo a solas, me llamaron al patio.
Los geranios seguían allí, aunque varias macetas necesitaban tierra nueva.
Joaquín se apoyó en su bastón.
—Hemos decidido quedarnos.
Sonreí.
—Entonces nos quedamos.