Parte 2: La abogada seguía en la línea. Le repetí exactamente lo que Sergio acababa de decir y su respuesta fue inmediata:

No hubo detenciones.

No hubo una sentencia instantánea.

Hubo algo más realista: una familia que por fin dejó de esconder los hechos y empezó a afrontarlos.

Parte 9. La decisión de mis padres

Durante los días siguientes, Joaquín y Pilar se tomaron tiempo para decidir cómo querían vivir.

Les ofrecí varias alternativas.

Podían quedarse en su casa con ayuda doméstica y adaptaciones para que mi padre no tuviera que realizar trabajos pesados.

Podían trasladarse a una vivienda más pequeña, sin escaleras, cerca de los servicios médicos.

O podían venir a Madrid y vivir cerca de mí.

No impuse ninguna opción.

Una tarde, después de hablarlo a solas, me llamaron al patio.

Los geranios seguían allí, aunque varias macetas necesitaban tierra nueva.

Joaquín se apoyó en su bastón.

—Hemos decidido quedarnos.

Sonreí.

—Entonces nos quedamos.

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