Parte 2: La abogada seguía en la línea. Le repetí exactamente lo que Sergio acababa de decir y su respuesta fue inmediata:

Mónica intervino desde la puerta.

—Sergio tenía problemas económicos. No sabíamos cómo salir de ellos.

Laura la miró.

—Eso puede explicar la situación, pero no resuelve la cuestión del consentimiento de Joaquín y Pilar. Cualquier operación que afecte a su vivienda debe revisarse con independencia de sus necesidades económicas.

Mi hermano se sentó de nuevo.

Parecía haber envejecido diez años en una sola mañana.

Finalmente habló.

—Debía dinero. Mucho más de lo que os dije.

Pilar cerró los ojos.

—¿Cuánto?

Sergio mencionó una cantidad que hizo que Mónica bajara la cabeza.

No era una deuda pequeña. Había préstamos, pagos atrasados y compromisos que él había intentado ocultar durante meses.

—Pensé que, si conseguía la casa, podría refinanciarlo todo —explicó—. Después podría venderla, comprar algo más pequeño para vosotros y quedarme con suficiente dinero para pagar lo que debo.

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