PARTE 2: LA FIRMA QUE ME ROBÓ SEIS AÑOS

Mi corazón se detuvo.

Miré al otro pequeño.

—¿Y Noah?

Rosalind cerró los ojos.

Cuando volvió a abrirlos, dijo las palabras que hicieron que los últimos seis años parecieran apenas la primera mitad de la mentira.

—Noah no es mi hijo biológico.

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