Durante su ausencia, llamó poco.
No por desinterés.
Porque Daniel había pedido espacio.
En lugar de llenar ese espacio con mensajes, Adrián esperó.
Al cuarto día, recibió una fotografía.
Era una caja de melones mal acomodada.
Debajo había un mensaje de Daniel.
“Los pusiste fatal la última vez.”
Adrián leyó la frase tres veces.
Después respondió solamente:
“Enséñame a hacerlo bien cuando vuelva.”
Daniel tardó varios minutos.
“Va.”
Fue suficiente.
Mercedes intentó llamar varias veces durante esas semanas.
Adrián no la bloqueó, pero tampoco permitió que la conversación volviera a girar alrededor de justificaciones.
Cuando finalmente habló con ella, puso una condición sencilla.
Si quería acercarse algún día a Daniel, tendría que ser Daniel quien aceptara.
Mercedes protestó.
Dijo que era su abuela.
Adrián recordó aquella frase sobre que Daniel ya tenía a su madre.